Cap 9 Von Franz

Diapositiva 1: Presentación

  • Bueno, hoy me correspondió la exposición de este capítulo 9 del libro Sobre los sueños y la muerte de Marie-Louise von Franz, llamado «La propia resurrección como reunificación de lo separado en la piedra».

Diapositiva 2. Capítulos 8 y 9

  • Para empezar, quisiera recordar brevemente el punto al que llegamos en el capítulo anterior, expuesto por Mónica.
  • Recordemos que en ese capítulo, Von Franz se preguntaba qué queda del yo cuando se aproxima la muerte. Y su respuesta no iba en dirección de una supervivencia simple del yo cotidiano, con sus deseos, con sus temores y con sus hábitos, sino hacia la idea de un «fruto», en el sentido de algo esencial que se ha ido formando durante la vida, en la medida en que ese alguien ha logrado, poco a poco, ir haciendo conscientes sus experiencias. Se habla «del «fruto de la vida» de una persona.
  • En este capítulo 9 se da un paso más. Ya no se pregunta sólo qué logros ha conseguido el yo de esa persona, sino qué forma toma esa totalidad. Por eso aparece con tanta fuerza el símbolo del cuerpo transformado y glorificado.
  • Yo diría que lo que en el capítulo 8 aparecía el fruto de la vida cosnsciente, como la esencia interior, en este capítulo 9 aparece como la imagen de un cuerpo sutil, símbolo de totalidad, porque es la esencia de algo tanto interior como exterior.

Diapositiva 2: El proceso de reconciliación según Comario

  • Comenzamos esta exposición apoyandonos en el texto alquímico de Comario. En donde se habla de que el primer paso en la resurrección es Separar el ‘espíritu oscuro, fétido y tenebroso’ para que el cuerpo se ilumine. Eso lleva a la etapa de la Purificación. Y luego se pasa a un momento en el que el alma le hace un Llamado al cuerpo, y le dice que se despierte de la oscuridad y que se levante de la tumba.
  • Esta escena es muy importante porque el cuerpo no es abandonado. El alma no lo desprecia. Al contrario, lo llama. Lo busca. Lo abraza. El cuerpo, una vez purificado, puede volver a participar de la luz.
  • Ese es el momento de la gran Reunificación, una gran reconciliación donde el alma abraza al cuerpo con amor y, por último, ‘se cierra la casa’ para erigir una estatua llena de luz. Ya no hay dispersión ni caos, sino que todo se ha convertido en una Unidad. Y en ese Uno queda escondido el misterio. El cuerpo ya no es sólo físico, sino que se hace también psíquico.

Diapositiva 3: El cuerpo glorificado y «psíquico»

  • Vemos así que Von Franz evita los dos extremos. El primero sería imaginar la resurrección como el regreso literal del cadáver, como si el cuerpo físico volviera exactamente igual. El segundo sería imaginarla como un alma desencarnada que abandona por completo la materia. Para ella, ambos extremos son insuficientes. La imaginación simbólica busca una tercera vía.
  • El cuerpo no vuelve como simple materia, pero tampoco desaparece. Sino que se transforma en cuerpo psíquico o cuerpo sutil. Ya les había yo dicho que recordaran esta expresión. Esta idea es difícil, no es fácil de imaginar. Pero es de una gran riqueza. La materia no es descartada, sino que es transformada. La muerte no elimina el cuerpo, sino que lo obliga a transformarse.
  • Entonces no se trata de salvar sólo el alma, ni de restaurar simplemente el cuerpo, ni de conservar una memoria psicológica. Se trata de una totalidad nueva. El fuego alquímico transforma los elementos que estaban dispersos y permite que surja una estatua llena de luz y de divinidad. Esa estatua es la imagen de un cuerpo glorificado y psíquico. Es una forma visible de la totalidad lograda. Ya no hay caos, no hay descomposición ni separación. Ahora hay figura, luz y unidad.
  • Como dije, no es que la identidad física haya desaparecido. Von Franz subraya que lo que se reúne no son piezas sueltas, sino dimensiones de la persona que ahora pueden reconciliarse porque todas han sido transformadas. El individuo llega así a una forma de ser mucho más intensa, más plena y más consciente.
  • Dice la autora que «la meta de la individuación no es escapar de la materia, sino redimirla. ¿De qué manera? Espiritualizándola».
  • En términos junguianos, podríamos decir que la materia corporal se vuelve imagen del Sí mismo. Ya no es sólo biología. Es símbolo viviente de una totalidad alcanzada.

Diapositiva 4: El modelo del Antiguo Egipto

  • Esta idea tiene un paralelismo fascinante en el antiguo Egipto. Para ellos, el ser humano no era pensado como una unidad simple, sino que el ser humano tenía tres dimensiones: el Ba (más libre y móvil, muchas veces representado como pájaro), el Ka (vinculado a la fuerza vital) y la momia (que era el soporte físico y ritual).
  • Y la resurrección para ellos era la reunión de estas tres dimensiones para producir el Ach, que era el ser resucitado en una forma glorificada.
  • Esto le interesa mucho a Von Franz porque demuestra que la muerte no era pensada como una simple separación. Era un proceso de recomposición. Al igual que en Comario, lo que sobrevive no es una parte aislada, sino una totalidad que vuelve a integrarse en una forma nueva.
  • Así que para esos antiguos egipcios, la muerte no era el final. Y al igual que en la alquimia, lo que sobrevive no es una parte de nosotros, no una parte aislada (como habíamos ya dicho), sino que es una totalidad reunificada.

Diapositiva 5: Unión de Ba, Ka y Momia

  • Traigo esta imagen del libro que me gustó mucho. Y la nota dice: El pájaro Ba, provisto con piedras preciosas engarzadas, se coloca sobre el pecho del difunto mornificado. De la unificación del alma Ba y del alma Ka surge Ach, el cuerpo deificado.

Diapositiva 5: El cuerpo como imagen y misterio

  • En Egipto, la momia no era un simple cadáver conservado. Era también una imagen, una copia, un receptáculo del misterio.
  • Creían que un dios protege esa gran imagen, porque allí se inicia una transformación. Desde una mirada moderna, esto puede parecer extraño. Pero psicológicamente tiene mucho sentido: Y es que la persona necesita alguna forma para no disolverse en lo indiferenciado.
  • La momia, la estatua, la tumba o la piedra expresan esa necesidad de una forma perdurable. Von Franz ve aquí una intuición profunda.
  • ¿Cuál es? Que la individualidad no puede pensarse sin alguna imagen de cuerpo. Incluso después de la muerte, la psique imagina una forma que conserve la unidad del ser.
  • Es decir, que el cuerpo como imagen simboliza la permanencia, la unidad y el misterio de la transformación interior.

Diapositiva 5: La resurrección: reunificación de lo separado

  • Para entender todo este proceso, von Franz propone abordar el misterio de la resurrección desde la perspectiva de la psicología junguiana y de la alquimia.
  • No debemos imaginar esa resurrección como el simple retorno de un cadáver, ni como el alma escapando del cuerpo. Sino que como explica la von Franz en este capítulo, la resurrección es la reunificación de lo que en la vida y en la muerte aparece como separado.
  • Es decir, es una transformación en donde Afectos, Cuerpo y Espíritu alcanzan una unidad nueva, simbolizada por una estatua luminosa. Afectos, Cuerpo y Espíritu.
  • Es decir, no se trata de huir del cuerpo ni de negar las emociones, sino de transformarlas y unirlas en una totalidad viva.

Diapositiva 6: Reunir lo separado

  • Y teniendo en cuenta esa idea de la resurrección como reunificación de lo separado vista hasta ahora, les propongo que hagamos un ejercicio individual, de algunos minutos, para lo cual necesitan ustedes tener a su lado una hoja en blanco y algo para escribir.
  • Y si tienen colores, mejor aún, aunque no es indispensable.
  • El objetivo del ejercicio es invocar la aparición de una nueva unidad en la que esas tres dimensiones (Cuerpo, Afectos y Espíritu), dejan de estar separados o en conflicto, para encontrar una forma común.
  • Acá hago una aclaración y es que hablo de Afectos en lugar de Alma, pues he visto que son términos sinónimos en el texto, y que a veces hablar de Alma, es un término demasiado etéreo.
  • Bueno, y la única instrucción que les doy es que traten de escuchar internamente qué imagen aparece cuando intentamos reunir partes de nosotros que generalmente se encuentran desconectadas unas de otras.
  • Vamos entonces a hacer un ejercicio muy sencillo de imaginación y reflexión personal.

Diapositiva 7: División de la hoja

  • Dividan la hoja en cuatro espacios, como aparece en la pantalla. Dejen el recuadro del Espíritu tan grande como los otros.
  • En el recuadro de la izquierda escriban o dibujen aquello que para ustedes representa el Cuerpo. No piensen en definiciones académicas. Piensen en lo que hoy significa realmente su cuerpo. Pueden ser sensaciones, necesidades, fortalezas, heridas, placer, cansancio, enfermedad… aquello que espontáneamente aparezca en su mente. Anoten en el recuadro correspondiente. (les dejo 1 minuto).
  • En el recuadro de la derecha hagan lo mismo con el afecto o los afectos. Pueden relacionarse con personas, emociones, vínculos, deseos, alegrías, pérdidas… Lo que para ustedes constituye hoy el mundo afectivo. Y anoten en el recuadro correspondiente lo que emerja. (les dejo 1 minuto).
  • Y en el recuadro inferior representen el espíritu. Puede ser aquello que les da sentido, sus valores, la dimensión religiosa, la creatividad, la naturaleza, la búsqueda interior o cualquier otra experiencia que vivan como espiritual. Y lo anotan o dibujan también en el recuadro correspondiente. (les dejo 1 minuto).
  • No intenten que los tres cuadros sean coherentes entre sí. Déjenlos aparecer tal como son.
  • Y cuando sientan que los tres espacios ya expresan algo verdadero de ustedes, miren el conjunto durante unos minutos.
  • Y ahora pregúntense: si estas tres dimensiones dejaran de estar separadas, ¿qué imagen, qué palabra, o qué símbolo podría expresar esa nueva unidad?
  • No busquen una explicación lógica. Esperen a que aparezca una imagen, una metáfora, o un objeto. Traten de que sea algo sólido, concreto, durable y estable.
  • Escriban o dibujen esa imagen en el espacio central.
  • No se trata de inventarla sino de dejar que aparezca.
  • No estamos buscando hacer un buen dibujo ni una buena reflexión. Estamos intentando darle una oportunidad a la imaginación para que nos muestre cómo podría verse esa reunificación de la que hemos venido hablando. (les dejo 1 minuto y 1/2)
  • (…)
  • Bueno y ahora si alguien quiere comentar algo sobre el ejercicio, lo puede hacer.
  • Después les haré otras preguntas, más adelante, relacionadas con este ejercicio.

Diapositiva 8: Diálogo con la piedra

  • Y ahora, antes de continuar con el desarrollo del capítulo, quisiera traer una imagen temprana de Jung que me parece que complementa muy bien lo que acabamos de trabajar en el ejercicio.
  • En sus memorias, Jung trae este recuerdo de cuando era niño:
  • «Había una pendiente en la que había una piedra empotrada que destacaba un poco: era mi piedra. Muy a menudo, cuando estaba solo, me sentaba sobre ella e iniciaba un juego mental que era más o menos lo siguiente: «Yo estoy sentado sobre esta piedra. Yo estoy encima y ella está debajo.» Pero la piedra también podía decir: «Yo, y pensar, estoy aquí en esta pendiente, y él está sentado sobre mí». Entonces surgía la pregunta:
  • «¿Soy yo el que está sentado sobre la piedra, o soy la piedra sobre la cual él está sentado?» Esta cuestión me embrollaba siempre, y dudando de mí mismo me levantaba, cavilando acerca de quién era quién. Esto era algo que no estaba claro y mi inseguridad iba acompañada de una sensación de misterio, curiosa y fascinante. Era indudable, sin embargo, el hecho de que esta piedra estaba en íntima relación conmigo. Podía permanecer largas horas sentado sobre ella y me sentía embelesado por el enigma que me planteaba.
  • Esa pregunta que Jung se hacía de niño, lo impresionaba mucho, porque sentía que la piedra tenía una permanencia, una solidez y una antigüedad que contrastaban con su yo infantil, cambiante y vulnerable.
  • Lo interesante es que, ya desde esa experiencia temprana, la piedra no aparece como algo muerto o inerte. Aparece como algo silencioso, estable, misterioso, casi más antiguo que el propio yo. Jung sentía allí una especie de enigma: ¿dónde está realmente la identidad?, ¿en el niño que piensa, o en esa base profunda que lo sostiene?
  • Esto se conecta muy bien con lo que acabamos de trabajar. En el ejercicio intentamos reunir cuerpo, afecto y espíritu en una imagen central. Y ahora la piedra nos ayuda a entender que esa imagen de unidad no tiene por qué ser algo abstracto o etéreo. Puede ser algo firme, concreto, resistente, una forma interior que sostiene lo disperso.
  • Por eso, cuando Von Franz habla de la piedra en este capítulo, no está hablando simplemente de un objeto mineral. Está hablando de una imagen de totalidad. La piedra representa aquello que, en medio de la vida cambiante, puede volverse entero, estable y duradero. No es el yo cotidiano, pero tampoco es algo ajeno a nosotros.
  • Pero la piedra es un ejemplo de esa estabilidad. Lo que ustedes imaginaron son otros ejemplos.
  • Son figuras del Sí mismo, como centro profundo de la personalidad, capaz de reunir lo que estaba separado.

Diapositiva 9: El símbolo de la Piedra y el «Sí-mismo»

  • Y el resultado de este proceso de resurrección, volviendo al tema del libro, es según la autora precisamente una figura sólida e íntegra, como una piedra.
  • Von Franz insiste en que esta Piedra no es algo material, no es una piedra común, sino, repito, la imagen del Sí-mismo, el centro de nuestra totalidad interior.
  • Es una realidad firme como una roca, pero viva y sutil como un elixir de la vida. Es eso que logra reunir los contrarios y sobrevive a la división del caos.
  • Esa piedra no es una materia inerte, sino que es una imagen de unidad, de permanencia y de totalidad viva.

Diapositiva 10: La Piedra como morada eterna

  • Y sigamos con los recuerdos de Jung, esta vez relacionado con una visión que tuvo en medio de un estado crítico de salud, cercano a la muerte: “Jung se vio suspendido muy por encima de la tierra. Allí divisó una enorme masa de piedra oscura, como un meteorito flotando en el universo. Al lado de la entrada estaba sentado un hombre de la India, de piel oscura, como esperándolo. La sensación de Jung era que estaba a punto de entrar en una sala iluminada, donde encontraría a aquellos con quienes había estado vinculado y donde comprendería por fin por qué había vivido y hacia dónde debía dirigirse’.
  • Esta visión le mostraba la piedra como la ‘casa eterna’ del Sí mismo que se le revelaba cuando se acercaba al límite de la muerte. Y no era una piedra muerta. Sino una casa cósmica, una cámara de conocimiento, una puerta hacia la comprensión total.

Diapositiva 12: Pregunta para ustedes.

  • ¿Si la muerte no fuera simplemente el final, sino una reunificación de lo que hoy vivimos separado, ¿qué sienten ustedes que en este momento de su vida está más dividido o en conflicto? (dejar 1 minuto). ¿Alguien desea comentar su respuesta?

Diapositiva 11: El signo de unidad y las raíces de oro

  • Y otra visión de Jung ‘Pocos días antes de su muerte, Jung vio desde un lugar estéril en las alturas una gran piedra redonda. Sobre ésta estaba escrito: «Esto debe ser para ti un signo de unidad y totalidad». Después vio muchas vasijas ordenadas y se encontró rodeado de un cuadrado de árboles cuyas raíces lo protegían; las raíces estaban entretejidas con hilos de oro’.
  • Von Franz menciona que la piedra expresa unidad, que las vasijas recuerdan los recipientes egipcios, que preservaban partes del cuerpo de los difuntos. Y las raíces de oro evocaban una vida profunda, permanente y espiritualizada. Y es que al final, volvemos a la raíz profunda que da unidad y permenencia.

Diapositiva 12: El rizoma invisible

  • Haciendo una amplificación de esta visión, Jung había dicho que la vida individual le parecía como una planta que vive de un rizoma. Que lo visible sobre la tierra dura apenas una estación, pero la vida profunda continúa bajo la superficie.
  • Von Franz conecta esta imagen con ese último sueño de Jung. Que el individuo visible es perecedero, como lo es la flor o el fruto de una estación. Pero que hay una raíz más profunda que lo sostiene. Y en el sueño, Jung no se disuelve en esa raíz. Sino que vuelve a ella, pero protegido en una forma individual.
  • Y ese detalle es importante. Porque la muerte no aparece como la fusión indiferenciada con el todo, sino como el regreso a un fundamento profundo que conserva una forma de unidad personal.
  • Y que lo que importa es esa raíz preciosa que permanece. Que es el Sí mismo encarnado, un signo de unidad y totalidad.

Diapositiva 13: La estructura sagrada de la materia

  • Este tema de la «piedra» aparece también en la experiencia de muerte sufrida por un soldado herido en la guerra que al despertar después de un estado de insconsciencia, vio a sus padres fallecidos y camina con su padre por montañas florecientes.
  • Y encontró luego una gran piedra y al darle vuelta vio que era ingrávida. En la parte posterior estaba llena de hermosísimos cristales de roca que tomaban la forma de una catedral. Él se alegraba mucho’.
  • Esta imagen es preciosa porque muestra el reverso espiritual de la materia. Desde afuera, la piedra parece pesada. Pero al voltearla, se revela liviana y llena de arquitectura luminosa.
  • En el interior de la materia más pesada existe algo transparente y precioso, como si fuera una arquitectura sagrada.
  • Psicológicamente, la piedra representa una forma de existencia que puede sobrevivir a la muerte porque ya no es sólo materia bruta.

Diapositiva 14: Otra pregunta para ustedes, relacionada con el ejercicio que hicimos.

  • ¿Qué relación tienen ustedes con su propio cuerpo? ¿Lo sienten simplemente como un organismo que envejece, o alguna vez han experimentado que también puede ser portador de sentido, de historia o incluso de algo sagrado?

Diapositiva 15: La arquitectura funeraria

  • El capítulo sugiere que muchas formas funerarias son intentos de darle una morada simbólica al muerto, y son como imágenes de permanencia y totalidad.
  • No guardan sólo un cuerpo, sino que expresan un centro, una permanencia, una totalidad
  • La tumba etrusca, la tumba romana, la stupa budista o incluso el torreón de Bollingen de Jung pueden pensarse como imágenes arquitectónicas del Sí mismo.
  • Por eso es que no es sólo la piedra la que simboliza el Sí mismo. Claro que en estos casos, los templos pueden ser vistos como construcciones de piedra, ¿no?
  • Y no son sólo lugares donde se guarda un cuerpo. Son formas que expresan permanencia, centro y totalidad. En la stupa, por ejemplo, el monumento funciona como cuerpo sustituto del Buda.
  • En Jung, el torreón tenía una relación profunda con su propia totalidad interior.
  • La arquitectura aparece así como una forma exterior de algo psíquico: el deseo de una morada estable para el ser transformado.

Diapositiva 15: El resultado de la obra

  • Zósimo describe un proceso de transformación en el que el hombre de bronce se convierte en hombre de plata y finalmente en hombre de oro. Fíjense en las semejanzas con el texto de Comario.
  • No es una destrucción, sino una purificación: lo imperfecto no se elimina, sino que se transforma hasta alcanzar una forma más integrada y luminosa.
  • Al final aparece un templo construido de una sola piedra, de la que brota una fuente de agua viva y de luz.
  • Para Von Franz, esta imagen reúne unidad, vida, conciencia y permanencia. La piedra deja de ser materia inerte para convertirse en una morada viva del espíritu transformado.
  • Sobre ella se sienta el hombre de oro, símbolo de una personalidad que ha reconciliado sus opuestos.
  • La verdadera resurrección consiste, entonces, en alcanzar esa totalidad interior que Jung llamaría el Sí mismo.

Diapositiva 15: La casa terminada y el cuerpo-templo

  • Y a propósito de Bollingen, la autora relata otro sueño de Jung con su torreón, poco antes de morir.
  • En ese sueño, desde un lugar desconocido, él avanzaba hacia «su» torreón en Bo- llingen, que era todo de oro. En la mano tenía la llave y una voz le decía que la construcción del «torreón» había concluido y que ya se podía instalar.
  • Le llamó la atención la absoluta soledad (no había ni una sola persona) y el silencio que reinaban en el lugar. Después vio una orilla del mar. Una hembra de glotón enseñaba a su cría a nadar, dado que todavía no podía hacerlo por sí sola.
  • La Von Frnaz dice que el torreón terminado significaba que, como si se tratara de una tumba, su forma completa ya estaba preparada.
  • Y que la imagen de la hembra del glotón con su hijo sugería que, en ese paso final, la naturaleza animal e instintiva nos ayuda y nos adapta para entrar en un elemento nuevo.
  • El sueño mostraba que morir es como aprender a entrar en un elemento nuevo, guiados por una sabiduría profunda e instintiva.

Diapositiva 16: La resurrección de la carne. La cruz verde y dorada

  • Después es la misma von Franz la que relata un sueño que tuvo con su padre, mes y medio luego de que muriera repentinamente.
  • Dice que se le apareció y le dijo que la resurrección de la carne existe de verdad. Y que fuera con él. Y en el cementerio señaló una tumba.
  • Ella vio cómo comenzaba a moverse la tierra desde abajo y, esperando un cadáver descompuesto, vio que lo que aparecía y surgía hacia arriba, un crucifijo verde, dorado y brillante que salía de la tierra. Y su padre gritó: «Mira, ésta es la resurrección de la carne»’.
  • Es decir, de nuevo, que la resurrección no es un retorno del cadáver en descomposición, sino la transformación de la vida en una forma nueva y luminosa.
  • Von Franz relaciona el verde y el oro con la alquimia. El oro verde expresa una vida espiritual presente incluso en la materia. La cruz muestra sufrimiento y unión de contrarios.
  • La carne resucitada no aparece como cadáver restaurado, sino como símbolo vivo, vegetal y metálico, orgánico y espiritual, todo al mismo tiempo.

Diapositiva 17: Y la última pregunta

  • Si al final de la vida no sobrevivieran nuestros logros, nuestros títulos ni nuestra imagen social, sino únicamente aquello que realmente logramos integrar, ¿qué creen que estaría creciendo hoy dentro de ustedes?
  • Porque la resurrección, tal como la entiende Von Franz, no comienza después de morir, sino cada vez que una parte separada de nosotros logra reconciliarse con las demás. Entonces la pregunta es ¿qué creen que estaría creciendo hoy dentro de ustedes?

Diapositiva 18: La unión de contrarios y el zafiro

  • Cuenta von Franz para terminar que una anciana moribunda de ochenta años soñó con una cruz que tenía un zafiro que resplandecía en el centro. Y que el sueño le produjo un gran alivio y tuvo la sensación de que la conectaba con la vida celestial.
  • Von Franz interpreta la cruz (lo mismo que en su sueño) como unión de contrarios, y el zafiro como piedra central, relacionada con Cristo y con la Jerusalén celestial.
  • Esta imagen final creo que sistetiza todo el capítulo. La resurrección no es solo una supervivencia biológica, ni se trata de un consuelo fácil. Es la imagen de una totalidad reconciliada.
  • Lo que resucita es la persona entera en una forma transformada, ya sea en foma de piedra, cruz, templo, zafiro, cuerpo sutil.
  • O la imagen generada por ustedes. Una unidad firme, luminosa y viva. Es una imagen de reunificación, de conciliación y de luz central frente a la muerte

Diapositiva 19: Conclusión: La piedra como Cristo interior

  • Para concluir, se puede decir que la piedra alquímica simboliza la presencia de la totalidad divina en nuestra propia naturaleza material.
  • Y que la resurrección es la culminación del proceso interno de individuación.
  • Que lo que resucita es la persona entera en una figura reconciliada, sea la que sea.
  • Y como dice la autora, que la Piedra (o las imágenes en las que ustedes pensaron) no es algo ajeno a nosotros; sino que es la imagen de eso en nosotros que llega a ser entero, firme y luminoso.
  • Y que la gran reunión es el nacimiento de una totalidad interior y de una vida reconciliada que ha encontrado su centro.
  • En el fondo, este capítulo nos dice que la muerte no sólo separa, sino que también obliga a imaginar una forma más profunda de unidad.
  • Y esa forma, para Von Franz, aparece simbolizada en la piedra.
  • O en las diferentes imágenes que surgieron en sus mentes.

Diapositiva 20: Y lo que sigue es un anexo de vanidad

Diapositiva 21:

  • Y antes de finalizar, les quiero compartir un anexo de vanidad… mío. Y es que en 2019, luego del congreso internacional en Viena (Austria), viajamos con Anita a Suiza y luego de unos días conociendo otras ciudades, fuimos a Kusnacht a esta casa museo donde vivio Jung con su familia. La casa es visitable si se hace una reserva previa. Que habíamos hecho nosotros.

Diapositiva 22

  • Y luego bajamos por el lago de Zurich hasta la Torre de Bollingen, construida por Jung EN PIEDRA con sus propias manos y que en su último sueño simbolizaba su tumba de unidad, que le permitía entrar a un lugar nuevo.
  • Bollingen si no es visitable al público, sino una vez en el año.
  • Pero tuvimos la suerte de que nuestro casero en el AirB&B, un suizo aleman muy querido, que tenía una lancha, nos llevó de sorpresa a la Torre de Bollingen por la laguna.
  • Y esa es mi foto cuando nos acercamos. Como se puede ver, había gente fuera.

Diapositiva 23:

  • Nuestro amigo se acercó y comenzó a hablar en alemán con el hombre del grupo.
  • Le preguntamos que le había dicho y respondió que le había contado que yo era analista junguiano y que me gustaría conocer la torre. Todo el alemán.
  • El hombre, muy querido, dijo que claro que podía yo conocerla. Así que me bajé, caminé por una estrecha rampa y saludé al grupo.
  • Era un par de mujeres jóvenes, ese hombre joven y un bebe.
  • Y dos sopresas: Una de las mujeres era descendiente de Jung. Y la segunda sorpresa. ¡Y sabía el español!

Diapositiva 24:

  • Y ella fue la que luego de un recorrido rápido por el primer piso, me tomó varias fotos al lado de esta escultura EN PIEDRA que hizo Jung también con sus propias manos. Y pude entonces tocar esa imagen en piedra que significó tantas cosas para Jung.

Diapositiva 25:

  • En el centro de esa piedra, según la propia descripción de Jung, está Telésforo, un enano, con capucha, que lleva una linterna, y que muestra las puertas del sol y que muestra también las tierras de los sueños.

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