Inflación

Es un estado mental caracterizado por un sentido exagerado de engreimiento (Sharp, p. 113). Se refiere a una identificación con la psique colectiva, causada por una invasión de contenidos arquetípicos inconscientes (Samuels et al, p. 81). Tal identificación puede variar de grado de intensidad y puede ser pasajera o crónica (Young-Eisendrath, p. 446).

Jung consideraba que la inflación es una regresión de la consciencia al inconsciente. Que esto ocurre siempre que la consciencia asume demasiados contenidos inconscientes, lo que la lleva a perder la facultad de discriminar, que es la facultad indispensable de toda consciencia (Jung, OC 12, P. 563). En ese sentido, la inflación es un tipo de “posesión”, término usado por Jung para describir la identificación de la consciencia con un contenido inconsciente.

Jung lo veía aplicable a la inflación del hombre europeo que luego de varios años de guerra estaba poseído por algo que le privaba de toda decisión fundada en la libre voluntad. Consideraba que ese estado inconsciente de posesión, continuaría sin cambio alguno hasta que el hombre europeo sintiera miedo de su semejanza con Dios.

Añadía Jung que una consciencia inflada siempre se centra en el yo y sólo reconoce su propia existencia, por lo que es “incapaz de aprender nada del pasado, incapaz de comprender el acontecer presente e incapaz de sacar conclusiones correctas sobre el futuro” (Jung, OC 12, P. 563). Es como si estuviera hipnotizada la persona consigo misma, lo que imposibilita que los demás puedan razonar con ella, y queda por ello condenada inevitablemente a todo tipo de calamidades. “’El Estado soy yo’ sería el lema de este tipo de personas» (Jung, OC 7, p. 227), y los puede llevar a convertirse en una voluntad enfermiza por el poder.

En Recuerdos, sueños, pensamientos, Jung la define como “Una expansión que sobrepasa los límites individuales de la personalidad mediante identificación con un arquetipo (véase allí) o, en casos patológicos, con una figura histórica o religiosa. En los casos normales se manifiesta como una especie de soberbia y es compensada por un sentimiento respectivo de inferioridad”

En tales casos, existe en el individuo una desorientación acompañada de un sentimiento de inmenso poder y singularidad, o de actitudes ampulosas o maníacas. Pero también puede estar unida de un sentido de desvalorización, sentimientos de inferioridad o de no tener ninguna importancia, en cuyo caso se trata de una Inflación negativa. El primer caso representa un estado hipomaníaco; el segundo un estado de depresión y suele estar identificado con el lado negativo de la sombra (Sharp, p. 113). Pero este sentimiento de inferioridad puede ir acompañado de su superación. Dice Jung que cada vez que aparece un sentimiento de inferioridad moral, «su sola presencia indica que existe un imperativo a asimilar un fragmento inconsciente, así como la posibilidad de dicha asimilación” (Jung, OC 7, Par 218).

Pero sea positiva o negativa, la inflación es un síntoma de posesión psicológica. Sobre esa posesión psicológica, se aclara que un contenido arquetípico se une a la psique con una especie de fuerza primitiva y la obliga la infringir los límites de la humanidad. La consecuencia es una actitud soberbia, una pérdida del libre albedrío, delirio y entusiasmo por lo bueno o lo malo por igual, indiferentemente. Es siempre peligroso cuando el yo se infla al punto de identificarse con el Sí-Mismo. Esta es una forma de “hibris” y la individuación en él no es posible, puesto que ya no hay ninguna diferenciación entre la persona y la imagen de Dios. Es necesario entonces dejar de identificarse del Sí-mismo o de asimilar complejos inconscientes (Samuels, p. 82).

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