- Bueno, acá quiero hacer un recaderis del pequeño resumen que hace la autora al final del libro. Y creo que es especialmente importante porque es donde Von Franz aclara hasta dónde cree haber llegado y, sobre todo, hasta dónde no puede llegar. Después de recorrer sueños, tradiciones religiosas, alquimia, experiencias cercanas a la muerte y sobre esa interesante hipótesis de Jung sobre el cuerpo sutil, ella termina adoptando una posición bastante prudente.
2. La primera conclusión es quizás la más importante de todo el libro. Y es que los sueños de personas próximas a la muerte no parecen preparar a la conciencia para un final absoluto. Por qué dice eso? Porque el inconsciente se comporta como si la muerte fuera una profunda transformación y como si existiera alguna forma de continuación. Pero Von Franz introduce inmediatamente una cautela decisiva, porque añade que esa continuación no puede imaginarse adecuadamente con las categorías de nuestra conciencia cotidiana. Es decir que no sabemos realmente qué significa eso que muestra el inconsciente.
3. Lo sorprendente es que esas imágenes producidas espontáneamente por los sueños tienen grandes semejanzas con símbolos que las religiones y mitologías han utilizado durante siglos para representar la vida después de la muerte. Eso es algo muy extraño! Pero Von Franz no deduce de eso que esas religiones y mitologías tengan razón. Lo que le interesa es solo constatar ese hecho. Cual? El hecho de que la psique produce imágenes semejantes a las que la humanidad ha utilizado colectivamente para enfrentarse al misterio de la muerte.
4. Y aquí reconoce las limitaciones de su propia investigación. Afirma con sencillez que los casos presentados en el libro son relativamente pocos. Y que harían falta investigaciones mucho más amplias, realizadas conjuntamente por psicólogos, estudiosos de las religiones y especialistas en etnología. Von Franz considera su trabajo más como una apertura que como una conclusión. Dice que ha encontrado indicios importantes, pero sabe que esos indicios solo generan más preguntas que respuestas.
5. Por eso enumera interrogantes que permanecen completamente abiertos. ¿Continúa la existencia del muerto? Si continúa, ¿durante cuánto tiempo? ¿Cómo se relacionan entre sí los muertos? ¿Qué podría significar una existencia fuera del tiempo? ¿Por qué algunas imágenes del más allá son felices y luminosas y otras trágicas? ¿Permanece unida la personalidad después de morir o puede transformarse o fragmentarse? ¿Qué quería decir Jung con la posibilidad de una “muerte parcial”? ¿Existen indicios que puedan relacionarse con la reencarnación? Von Franz no pretende responder definitivamente a ninguna de estas preguntas.
6. Esta incertidumbre adquiere para ella una importancia existencial. Porque el hombre moderno ha perdido, en buena medida, esa familiaridad con la muerte que proporcionaban las antiguas creencias religiosas. Y por eso muchas personas llegan a la muerte con un enorme desconocimiento, sea en forma consciente o inconsciente. Von Franz reconoce incluso cierta envidia hacia quienes tienen una creencia religiosa bien arraigada que les permite enfrentarse a la muerte con confianza. Y no porque esa creencia pueda demostrar nada, sino porque les ofrece a las personas creyentes una orientación y una confianza frente a la muerte.
7. Hacia el final introduce una idea de Edward Edinger que me parece muy interesante. Y es que algunos sueños de moribundos podrían llamarse “sueños metafísicos”. Y son sueños que son muy diferentes de muchos otros que aparecen habitualmente en psicoterapia. En que sentido? En que normalmente podemos leer las figuras de un sueño en el plano subjetivo. Y es que una casa, una persona o un viaje pueden representar aspectos o procesos interiores del soñante. Pero resulta que algunos sueños cercanos a la muerte parecen resistirse a que los podamos interpretar psicológicamente de esa forma subjetiva.
8. Von Franz considera que no deberíamos forzarnos a tratar de interpretarlos como aspectos del propio soñante, y a convertirlos exclusivamente en metáforas de procesos subjetivos. Utilizando una expresión de Jung, ella dice que son sueños que no se dejan “psicologizar”. Y que parecen comportarse como afirmaciones simbólicas acerca de una realidad desconocida. Que realidad es esa? No lo podemos saber, pero ella dice que no deberíamos tratar de reducirla inmediatamente a algo ya conocido.
9. Este punto me parece esencial para comprender la posición de Von Franz a lo largo de todo el libro. Ella no asegura haber demostrado la existencia de un más allá. Pero tampoco considera científicamente legítimo decidir de antemano que todo lo que aparece en esos sueños tiene que explicarse exclusivamente como producto de la psicología del individuo. Prefiere permanecer ante el misterio y observar cuidadosamente qué dice la propia psique. Es decir, ni afirmar nada, ni decidir de antemano nada, sino mantenernos abiertos al misterio de la muerte.
10. Von Franz relaciona finalmente esta actitud con ciertos cambios de la ciencia contemporánea. También algunos físicos empiezan a enfrentarse con realidades o universos que quizá no sean accesibles directamente a nuestra observación. La realidad puede ser mucho más amplia que aquello que nuestras categorías racionales actuales nos permiten comprender. Para ella, esto debería conducir no al abandono de la ciencia, sino a una mayor modestia racional.
11. Y creo que allí está la verdadera conclusión del libro. Von Franz no termina diciendo: “ahora sabemos qué sucede después de la muerte”. Ni “ya demostramos que existe una vida después de la muerte”. No. Ella termina prácticamente diciendo lo contrario: y es que sabemos muy poco acerca de la muerte. Pero tampoco acepta que reduzcamos los sueños a simples fantasías. No, los sueños parecen indicar que la psique profunda no vive la muerte simplemente como aniquilación, sino como una transformación. Que reconocer el misterio de la muerte no significa que debamos abandonar la investigación. Todo lo contrario, se trata es debamos aceptar lo poco que sabemos del tema e investigar aún más. Es decir, frente a los hechos psicológicos que conocemos, la actitud junguiana consiste en no convertir ese misterio de la muerte ni en dogma religioso ni en una explicación reductiva. No creer ciegamente en algo ni negarlo de antemano, sino mantener abierta las preguntas.
12. Asi que la investigación debe continuar, precisamente porque el misterio de la muerte permanece. Diría que el libro termina, entonces, con unas conclusiones muy junguianas: Una, es la de tomar muy en serio las imágenes de la psique sin confundirlas con pruebas literales; Dos, mantener abierta la pregunta sobre la muerte; y Tres, aceptar que cuanto más profundamente investigamos estos fenómenos, más conscientes nos hacemos también de los límites de nuestro conocimiento. En lugar de ofrecer una certeza sobre el más allá, Von Franz termina proponiendo algo quizá más valioso. Y es la de mantener una actitud menos temerosa, menos dogmática y también más humilde, frente al misterio de la muerte.
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El inconsciente presenta la muerte como una profunda transformación.
Y parece sugerir alguna forma de continuación de la vida.
Pero esa continuación no puede imaginarse adecuadamente con nuestra conciencia cotidiana.
3. Los sueños y las religiones
Las imágenes de los sueños de moribundos presentan semejanzas sorprendentes con las imágenes del más allá de diferentes religiones.
Son imágenes míticas y arquetípicas.
Von Franz no concluye que una religión determinada tenga razón.
Constata que la psique produce espontáneamente símbolos semejantes a los que la humanidad ha utilizado durante siglos para imaginar la muerte.
Una investigación apenas comenzada
Von Franz reconoce que ha estudiado relativamente pocos casos.
Su libro no pretende cerrar la investigación.
Más bien quiere abrirla.
Considera necesario un trabajo interdisciplinario entre psicología, etnología e historia de las religiones.
Más preguntas que respuestas
¿Continúa la existencia después de la muerte?
¿Durante cuánto tiempo?
¿Cómo se relacionarían los muertos entre sí?
¿Qué significa existir fuera del tiempo?
¿Por qué aparecen imágenes felices del más allá y también imágenes trágicas?
¿Puede fragmentarse la personalidad después de morir?
¿Existen indicios de reencarnación?
Von Franz deja deliberadamente abiertas estas preguntas.
La dificultad del hombre moderno ante la muerte
Muchas personas modernas han perdido las certezas religiosas tradicionales.
Por eso enfrentan la muerte con un gran desconocimiento.
Von Franz reconoce cierta envidia hacia quienes poseen una creencia profundamente arraigada.
No porque esas creencias puedan demostrarse, sino porque proporcionan una orientación ante la muerte.
Los “sueños metafísicos”
Edward Edinger denomina “sueños metafísicos” a ciertos sueños de moribundos.
Von Franz considera muy apropiada esta expresión.
Son sueños que parecen diferentes de muchos sueños habituales de la psicoterapia.
No todo sueño puede interpretarse subjetivamente
Normalmente podemos interpretar las figuras de un sueño como aspectos del propio soñante.
Pero algunos sueños cercanos a la muerte parecen resistirse a esta interpretación.
No parecen hablar solamente de procesos psicológicos interiores.
Von Franz considera que no debemos obligarlos a hacerlo.
Sueños que no se dejan “psicologizar”
Utilizando una expresión de Jung, algunos de estos sueños no se dejan “psicologizar”.
Parecen comportarse como afirmaciones simbólicas sobre otra realidad.
No sabemos cuál es esa realidad.
Pero tampoco tenemos derecho a decidir anticipadamente que no existe.
Una barrera hacia lo desconocido
Von Franz reconoce que parece existir una barrera entre nuestra conciencia y aquello que estos sueños representan.
Podemos aproximarnos mediante imágenes.
Pero no podemos atravesarla intelectualmente.
El símbolo señala algo que nuestra razón no consigue abarcar completamente.
Ciencia y misterio
Von Franz encuentra una situación semejante en la ciencia contemporánea.
También la física comienza a encontrarse con aspectos de la realidad que desafían nuestras formas habituales de comprensión.
La ciencia no necesariamente elimina el misterio.
A veces lo hace todavía más evidente.
Modestia intelectual
Esta es una de las conclusiones más importantes del libro.
Reconocer el misterio no significa abandonar la investigación.
Significa abandonar la pretensión de que ya sabemos de antemano cómo es la realidad.
Von Franz propone una mayor modestia intelectual.
Ni dogma ni reducción
Von Franz no afirma haber demostrado la existencia de una vida después de la muerte.
Pero tampoco acepta reducir automáticamente estos sueños a simples fantasías compensatorias.
Prefiere mantener abierta la pregunta.
Esa posición intermedia es profundamente junguiana.
Tomar en serio las imágenes
Los sueños no ofrecen pruebas científicas del más allá.
Pero sí constituyen hechos psicológicos.
Y esos hechos muestran algo sorprendente:
la psique profunda parece representar la muerte como transformación y no simplemente como aniquilación.
La paradoja final
Cuanto más investigamos los sueños relacionados con la muerte, más elementos interesantes encontramos.
Pero también aparecen nuevas preguntas.
El conocimiento aumenta y, al mismo tiempo, aumenta la conciencia de nuestra ignorancia.
La idea final del libro
Von Franz no termina diciéndonos qué ocurre después de morir.
Termina invitándonos a permanecer abiertos ante el misterio.
Los sueños parecen sugerir continuidad, transformación, reunificación y otra forma de existencia.
Pero no sabemos exactamente qué significan esas imágenes.
Por eso la actitud adecuada no sería creer ciegamente ni negar de antemano.
Sería observar, investigar y conservar una cierta humildad frente a aquello que todavía no podemos comprender.

