Sobre la muerte – VFranz 1

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  • –  Esta es una obra muy interesante. Es sobre el tema de la muerte, lo cual es un tema difícil sobre el que a los analistas no les gusta mucho escribir. Ni a los analistas ni a nadie. Es decir, la muerte es un tema feo, desagradable. Principalmente porque nadie puede tener certeza sobre lo que pasa cuando uno fallece. Algunos creen que se acaba todo. Otros que hay una vida después de la muerte. Y se puede especular todo lo que uno quiera sobre el tema, para nadie puede dar pruebas contundentes ni en uno ni en otro sentido. Todo termina siendo una cuestión de creencia. De creer en que hay otra vida o que todo se acaba.
  • –  Pero además, es un libro sobre los sueños, que es otro tema incierto. Hay mucha gente que cree que no vale la pena pensar en los sueños. Que son divagaciones que uno tiene de noche, pero que no tienen ninguna lógica y tampoco tienen ninguna utilidad. Así que los sueños y la muerte son temas parecidos en muchos aspectos. Por un lado son dos temas inciertos. 
  • –  Por otro, yo tengo la sospecha que se parecen en que a los sueños y a la muerte se les tiene mucho temor. Entrar cada noche al mundo de los sueños es como entrar al mundo de los muertos. Por eso, existe ese libro de J. Hillman que se llama Los sueños y el inframundo. Y es que el mundo de la muerte es el mundo del inconsciente. No es gratuito que cuando dormimos y entramos en la fase REM, de movimiento rápido de los ojos es cuando el cuerpo está fisiológicamente más cerca de la muerte. Casi todas las funciones vitales están en su mínima actividad, salvo la actividad cortical. 
  • –  Por todo lo anterior es que es los sueños y la muerte es un tema apasionante pero asustador, y el libro es lo mismo apasionante y asustador. 

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  • –  Marie-Louise von Franz falleció en Zúrich el 17 de febrero de 1998, de 83 años.

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  • –  Fue la colaboradora más cercana de Jung y la más representativa de los autores del enfoque junguiano clásico. Es muy conocida por el público no especializado, porque formó parte del grupo que elaboró El Hombre y sus símbolos, esa gran obra de lenguaje sencillo que dio a conocer la Psicología Junguiana. 

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  • –  Aunque ella nació en Austria, cuando tenía sólo cuatro años, su familia tuvo que abandonar Austria y viajar a Suiza, en donde posteriormente obtuvo la nacionalidad. Vivió y trabajó en Kusnacht, Suiza. Paralelamente a su extensa actividad investigativa, desarrolló una gran labor como psicoterapeuta, analizando sueños de multitud de personas de todas las naciones y culturas. Tan pronto como tuvo oportunidad, se instaló en una casa de campo, en Bollingen, cerca de donde vivía Jung.

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  • –  Cuando leemos los artículos y libros que esta autora escribió, tenemos la impresión de que, gracias a su erudición, lograba escribir con sencillez y fluidez la teoría junguiana, así como sus propias formulaciones, pues tenía una rara capacidad de hacer accesibles las teorías psicológicas más complejas. Sin embargo, confesaría luego que cada oración que escribió fue una pesada piedra que tuvo que levantar.

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  • –  Después de la muerte de Jung, fue la principal continuadora de su obra, llegando a convertirse en una autoridad reconocida en muchos temas, en especial en cuentos populares, interpretación de los sueños, textos alquímicos, adivinación y sincronicidad y en las relaciones entre los arquetipos y la física moderna. En este último aspecto, coincidía con el pensamiento expresado por algunos físicos, quienes asumen que la materia atómica y la psique colectiva inconsciente representan dos aspectos de la misma cosa. Escribió numerosos libros sobre todos estos temas varios traducidos al español, entre los que se destacan: Érase una vez…, C.G.Jung: su mito en nuestro tiempo, Alquimia: Introducción al simbolismo, Símbolos de redención en los cuentos hadas, Sobre adivinación y sincronicidad: la psicología de las casualidades significativas, La gata: un cuento de redención femenina, La leyenda del Grial, Puer Eterno, mitos de creación y el libro que vamos a estudiar, Sobre los sueños y la muerte.

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Introducción

Sobre los sueños y la proximidad de la muerte

  • Este libro no se centra en cómo tratar o acompañar a personas que están por morir (como muchos textos sobre la muerte).
  • Su pregunta central es otra: ¿qué dice el inconsciente humano —el mundo instintivo— cuando la muerte se acerca?
  • Los sueños son clave porque no se dejan manipular fácilmente: pueden entenderse como la voz de la naturaleza en nosotros.
  • De ahí surge una cuestión decisiva: cómo la naturaleza/psique nos prepara para morir a través de imágenes oníricas.
  • El problema no es solo soñar, sino interpretar correctamente esas imágenes.
  • Como se trata de estructuras humanas generales, la autora recurre a material etnológico y, sobre todo, alquímico.
  • La tradición alquímica aporta un simbolismo de muerte y transformación más rico que el de muchas tradiciones religiosas oficiales.
  • El libro se apoya en tres ejes principales:
    • Sueños de muerte y experiencias contemporáneas cercanas a ella.
    • Conceptos de la psicología junguiana sobre la segunda mitad de la vida.
    • Simbolismo de muerte y resurrección en la alquimia occidental.
  • De manera secundaria, menciona aportes de investigación parapsicológica.
  • Aunque hay mucha literatura sobre la muerte, hay pocos estudios serios sobre sueños.
  • Autores como Kübler-Ross se enfocan más en procesos conscientes y observables.
  • En cambio, lo profundo del inconsciente en personas cercanas a la muerte ha sido poco explorado.

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  • Barbara Hannah estudia una serie de sueños de un paciente desahuciado.
  • Edward Edinger publica e interpreta doce sueños de otro paciente y destaca su parentesco con imágenes alquímicas.
  • Jane Wheelwright presenta el desarrollo completo del análisis de una joven en agonía.
  • Mark Pelgrin y Frazier Millie Kelly aportan referencias adicionales.
  • David Eldred analiza pinturas de una mujer suiza que murió de cáncer: aparecen muchos motivos típicos del proceso de agonía.
  • Idea central: habría estructuras arquetípicas básicas que acompañan la agonía en lo profundo del alma.
  • Comparación con experiencias cercanas a la muerte (ECM): las ECM suelen ser más esquemáticas y culturalmente moldeadas; los sueños son más ricos, detallados y gráficos.
  • Según Carl Jung, el inconsciente a menudo actúa como si la vida psíquica/individuación continuara; aun así, algunos sueños aluden al final del cuerpo y a una continuidad más allá.
  • No serían solo “deseos”: los sueños suelen mostrar disposiciones naturales objetivas del alma.

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Cuando el inconsciente muestra la muerte sin velos

  • Cuando la persona no registra la cercanía de la muerte (o se hace ilusiones), pueden surgir sueños brutales y directos.
  • Ejemplos de esos motivos:
  • el propio reloj se detiene y ya no funciona
  • el árbol de la vida aparece caído
  • Caso clínico (24 horas antes de morir, una joven con metástasis relata este sueño textual):
  • Estoy de pie al lado de mi cama en la habitación del hospital y me siento fuerte y sana. El sol inunda la habitación. El médico estuvo aquí y dijo: «Sí, señorita X, inesperadamente usted está totalmente cu- rada. Puede vestirse y abandonar el hospital.» Entonces me volví y descubrí en la cama: imi cuerpo muerto!
  • Lectura central: el sueño consuela (muerte como “curación” y posible continuidad), pero también anuncia con claridad el final del cuerpo; por eso no se reduce a “cumplimiento de deseos”.
  • Con Carl Jung: envejecer vuelve ineludible familiarizarse con la muerte y disponer de un mito que dé imágenes orientadoras.
  • Método del libro: ampliar sueños arquetípicos con rituales funerarios egipcios y simbología alquímica.
  • Crítica final: el cristianismo tradicional afirma inmortalidad y resurrección, pero deja poco elaborado el “cómo” de esa continuidad.

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Tradición cristiana, símbolos y el empobrecimiento de las imágenes

  • Muchos teólogos quisieron presentar el cristianismo como algo “nuevo y superior”, por eso enfatizaron lo histórico-concreto de Jesús y de la resurrección.
  • En ese esfuerzo, descalificaron los mitos de dioses “moribundos y resucitados” como Attis, Adonis y Osiris, y criticaron las religiones antiguas por “vagas” u “oscuras”.
  • Se cita a Friedrich Notscher: subraya la vaguedad de Egipto y Oriente Próximo y reduce imágenes del Antiguo Testamento a figuras lingüísticas.
  • Consecuencia: empobrecimiento simbólico.
  • Aunque las religiones antiguas tengan contradicciones, ofrecen un mundo rico de imágenes sobre muerte, resurrección y vida post mortem, que el alma moderna sigue produciendo espontáneamente.
  • Diferencia clave:
  • En la enseñanza cristiana oficial, el ser humano queda pasivo: la resurrección es acto de gracia divina.
  • En la alquimia, el adepto participa en la Obra y “construye” un cuerpo de resurrección en vida (también por gracia).
  • Se compara con meditaciones orientales que buscan un “cuerpo diamantino”.
  • Teólogos modernos reinterpretan la resurrección: decisión/juicio inmediato tras la muerte (Ladislaus Boros) o integración “cósmica” (Karl Rahner).
  • La autora concluye: la alquimia produjo símbolos “experimentados” que se parecen mucho a sueños modernos.

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Jung, alquimia y la compensación simbólica frente a la muerte

  • Carl Jung (en Psychology and Alchemy) plantea que la alquimia funcionó como una “corriente subterránea” bajo el cristianismo: como un sueño frente a la conciencia, compensando sus unilateralidades.
  • Compensa, en especial, el énfasis cristiano “demasiado espiritual” con lo ctónico-femenino del inconsciente.
  • Jung sugiere que, ante la centralidad padre-hijo en el cristianismo, el inconsciente no respondió “complementando” (madre-hija tipo Demeter–Persephone), sino compensando con el modelo Cybele–Attis.
  • La muerte sería un campo donde se juega esa compensación:
  • El cristianismo, al enfatizar el espíritu, habría pensado poco el destino del cuerpo y postuló una resurrección corporal milagrosa “al final del mundo”.
  • Lo “pagano” arcaico reflexionó más sobre el cuerpo y sospechó un secreto ligado al destino del alma.
  • Los alquimistas buscaron ese secreto en la prima materia o en un cuerpo sutil, intentando “destilar” el elixir e inmortalidad del cuerpo grosero.
  • Henry Corbin: en el islam también habría compensaciones simbólicas (pobreza sunnita vs riqueza chií mística).
  • Razón del enfoque: muchos sueños de agonía muestran imágenes cercanas a esta simbólica alquímico-mítica y a rituales funerarios egipcios, como modelos arquetípicos ante el misterio de la muerte.

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Sueños de muerte, individuación y el límite de lo parapsicológico

  • Carl Jung plantea que la alquimia funciona como una corriente subterránea del cristianismo: como un sueño frente a la conciencia, viene a compensar lo que quedó unilateral o reprimido.
  • En particular, compensa una orientación cristiana muy centrada en lo espiritual, devolviendo peso simbólico a lo corporal, lo instintivo y lo ctónico.
  • La muerte es un terreno decisivo para ver esa tensión:
  • El cristianismo, al priorizar el espíritu, habría pensado poco el destino del cuerpo muerto.
  • En su lugar, sostiene un postulado dogmático: la resurrección corporal como milagro, al final del mundo, por gracia divina.
  • En cambio, el mundo arcaico “pagano” (y luego los alquimistas) sospecha que en el cuerpo hay un secreto ligado al destino del alma:
  • la idea de un cuerpo sutil o una prima materia
  • la búsqueda del elixir de vida y de la inmortalidad (en clave simbólica, no literal)
  • Por eso la autora insiste en la simbólica alquímica y egipcia: muchos sueños de agonía presentan imágenes muy parecidas, como modelos arquetípicos “naturales” para pensar el tránsito de la muerte.

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Individuación, muerte y el lenguaje común de los símbolos

  • Se propone que en lo inconsciente existe un “saber” (Carl Jung lo llamó “saber absoluto”): a veces puede “saber” cosas que el yo consciente no sabe.
  • Con esa idea, ciertos fenómenos de sesiones espiritistas podrían explicarse como:
  • producto del inconsciente colectivo de los participantes, o
  • (posiblemente) comunicación real con un fallecido.
  • La autora dice inclinarse a que, en algunos casos, sí habría presencia real, pero reconoce que no puede comprobarlo.
  • Algo parecido ocurre con los sueños donde aparecen muertos:
  • Plano subjetivo: el muerto simboliza contenidos del propio soñante (por ejemplo, partes psíquicas, duelos, proyecciones).
  • Plano objetivo: el sueño se leería “como si” hablara de la vida después de la muerte, no del soñante.
  • Ejemplo: una joven soñaba repetidamente con su prometido piloto fallecido; al inicio se interpretó como animus proyectado, pero una serie especialmente numinosa llevó a considerar la lectura objetiva, y Jung seleccionó los mismos sueños en ese sentido.
  • Regla práctica: si la lectura subjetiva no funciona, probar la objetiva. Aún faltan criterios generales y queda investigación abierta (cuerpo sutil, vínculo psique-materia).
  • Además, sueños de muerte pueden aparecer en la segunda mitad de la vida como memento mori, sin anunciar muerte inminente.

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TRABAJO INDIVIDUALYEN GRUPO

Contexto del ejercicio

  • En la introducción del curso hemos visto que, para la psicología analítica, los sueños no son productos arbitrarios, sino expresiones espontáneas del inconsciente, especialmente significativas en momentos de crisis, transición o proximidad de la muerte.
  • Este ejercicio busca aplicar esos conceptos al análisis de un sueño real, relatado por una mujer cercana al final de la vida.

Nota metodológica

  • Este ejercicio no busca interpretar al soñante, sino comprender el lenguaje simbólico del inconsciente, tal como aparece en sueños cercanos a la muerte, en coherencia con la perspectiva junguiana desarrollada en la introducción del curso.

Trabajo

  • Individual – 10 minutos
  • En grupo – 30 minutos

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  • Sueño de una mujer cercana al final de la vida
  • “Soñé que estaba en un lugar al aire libre, como un jardín o un patio grande, y estaba rastrillando hojas secas. Me sentía tranquila, concentrada en esa tarea sencilla.
  • De pronto apareció mi esposo, que había muerto años atrás. Me sorprendí mucho al verlo y le pregunté: ‘¿Dónde has estado todo este tiempo?’
  • Él me miró con cariño, sin dar muchas explicaciones, y me dijo algo así como que ya era hora. No sentí miedo. Al contrario, el encuentro fue sereno, reconfortante.
  • Luego él se despidió, como si tuviera que irse, y yo desperté con una sensación de calma profunda.”

Este sueño fue recogido en una página web sobre estudios cualitativos con experiencias oníricas en pacientes al final de la vida. Se llama PubMed Central – U.S. National Library of Medicine.

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1. Trabajo individual (10 minutos) Para hacerlo ahora mismo.

Responda cada uno a estas preguntas:

  1. Cuáles son las principales Imágenes principales del sueño
    (Objetos, personas, acciones, lugares)
  2. Cuáles son los principales Afectos predominantes
    (Sensaciones, emociones, clima anímico)

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Vamos a crear como las veces anteriores tres grupos al azar. Todos van a responder dos de estas preguntas. Es decir, el Grupo 1 responde la 1, la 2. El Grupo 2 responde la 3 y la 4. Y el Grupo 3 responde la 5 y la 6. ¿Está claro? La pregunta general sobre la posible interpretación general del sueño la discutimos luego todos.

Bueno, voy a crear los tres grupos y les digo cómo quedan.

Listo. Los Grupos quedaron conformados así: ………….

Ya mismo les envío las preguntas por WhatsApp. Y tienen 20 minutos para responderlas.

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2. Trabajo en cada grupo (20 minutos)

Respondan las siguientes preguntas:

– Sobre la Función simbólica

  • 1. ¿Qué podría simbolizar el acto de rastrillar hojas en este contexto?
  • 2. ¿Cómo entender la aparición del esposo fallecido desde una lectura junguiana?

– Sobre el Vínculo con la introducción

  • 3. ¿De qué manera este sueño puede entenderse como una preparación psíquica ante la muerte, tal como plantea la autora?
  • 4. ¿Qué diferencia este sueño de una fantasía de deseo o de consuelo?

– Sobre los Arquetipos y motivos

  • 5. Identifiquen posibles motivos arquetípicos (encuentro con el muerto, despedida, calma, tránsito).
  • 6. ¿Qué imagen o momento del sueño podría señalar una continuidad de la vida psíquica más que un final abrupto?

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Y penemos ahora en una pregunta general:

General:

¿Qué “actitud ante la muerte” propone este sueño: resistencia, resignación o colaboración con el proceso… y qué imágenes del sueño sostienen esa conclusión?

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Como cierre, algunas reflexiones,

  • Si volvemos ahora a las dos preguntas con las que trabajamos este sueño —qué imágenes aparecen cuando la muerte se aproxima y qué hacen psíquicamente esas imágenes—, vemos algo muy claro.
  • El sueño no habla de la muerte como un final biológico, sino como un proceso de ordenamiento interior. La escena cotidiana, el jardín, las hojas secas, el trabajo sencillo y paciente, muestran una psique que está “poniendo en orden”, recogiendo lo vivido. No hay dramatismo, no hay catástrofe. Hay tarea, ritmo, sentido.
  • Y cuando aparece el esposo fallecido, no lo hace como algo terrorífico ni extraño, sino como una presencia significativa, portadora de vínculo, continuidad y reconocimiento. El inconsciente no grita: acompaña.
  • Esto nos permite entender algo central de la introducción que hemos leído: los sueños cercanos a la muerte no buscan tranquilizar al yo con ilusiones, sino expresar disposiciones profundas del alma. Imágenes que preparan, que dan forma, que permiten una transición.
  • Por eso estos sueños no se interpretan desde la lógica del deseo, sino desde la lógica del símbolo. Y aquí vemos cómo el símbolo hace su trabajo: ofrece una imagen habitable para lo que, racionalmente, no podemos pensar.
  • Con esto, más que respuestas cerradas, el sueño nos deja una orientación: la psique sigue trabajando, incluso —y especialmente— cuando la vida se acerca a su límite.
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