Apertura
Antes de pasar al Capítulo 2, quisiera que recordáramos lo que vimos la sesión pasada, presentada por Alejandra. Ella habló de la dificultad de imaginar la vida después de la muerte debido, en buena parte, a nuestra fuerte identificación de nuestro ego con el cuerpo.
Revisamos cómo muchas culturas trataron al cadáver como si el muerto siguiera presente, ya fuera conservándolo en la casa, alimentándolo, o hasta creando muñecos, contenedores y rituales como una especie de lugares simbólicos para que el muerto no se perdiera del todo y pudiera seguir estando ‘cerca’.
También vimos que, según las culturas, el ‘más allá’ no siempre era un solo destino sino podían ser “varios” destinos, y que a veces pensaban el alma como si tuviera distintas ‘partes’.
Y terminamos llegamos al núcleo del enfoque egipcio, y es que el cuerpo muerto se empezó a ver como un misterio (el misterio de Osiris) y a ver la vegetación (el trigo, y el árbol) como una imagen simbólica de seguir viviendo de otra forma.
El día de hoy vamos a continuar con este tema en el Capítulo 2, presentado por Luisa, en el que Von Franz amplifica ese gran motivo de la vegetación como lenguaje simbólico de la muerte y de la resurrección.
Veremos cómo aparecen en sueños de personas que están cercanas al final de sus vidas, imágenes de árboles, de hierba, de grano, de flores, y de figuras como el hombre verde, que remiten a un espíritu vital que no muere, que se extingue, sino que se transforma.
Y el capítulo enlaza estos sueños de pacientes de Von Franz y otros analistas junguianos con tradiciones egipcias, alquímicas y religiosas. Y los asocia a un muerto como Osiris, en el que la semilla enterrada renace. Son como mapas imaginarios para entender el tránsito luego de la muerte. Y no es que pretenda describir ‘cómo es’ literalmente el más allá, sino mostrar cómo la psique imagina una continuidad del camino personal. Como diciendo que el proceso sigue, aunque el cuerpo se detenga.
Bueno pero doy la palabra a Luisa. Luisa, por favor…
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Resumen del Capítulo 2: La vegetación —árbol, hierba, grano y flor
- Idea central: Von Franz muestra que, en sueños de personas cercanas a la muerte, la vegetación aparece como uno de los lenguajes simbólicos más frecuentes para expresar muerte + continuidad/renovación. No se trata de botánica, sino de un modelo arquetípico: algo “muere” y, sin embargo, algo vuelve a brotar.
- El “hombre verde” / espíritu vegetal: Un sueño describe un hombre hecho de hierba que danza en un jardín. Edinger lo lee como un “espíritu de la vegetación” (tipo Osiris). El verde aparece como color de regeneración; se asocia también a figuras rituales europeas (Rey Mayo / Jorge Verde), donde se “mata” simbólicamente a la vegetación para asegurar fertilidad: vida-muerte-vida.
- El árbol como continuidad: El árbol aparece una y otra vez como imagen de la vida que se renueva cuando la consciencia se apaga. Hay sueños donde el árbol cae… pero luego queda suspendido (no se precipita al vacío), sugiriendo que el final corporal no es un “apagón” total. También aparecen imágenes de “otro nivel”: bosque invernal talado abajo vs bosque luminoso arriba, con la aparición del padre fallecido que tranquiliza al soñante (un “más arriba” psíquico).
- Sueños “brutales” y sueños “de consuelo”: Von Franz insiste en que el inconsciente no solo consuela: a veces anuncia el final sin piedad (ataúd, derribo, descomposición). Pero, cuando el yo registra la situación, surgen imágenes que distancian espiritualmente al soñante del destino del cuerpo y abren una perspectiva de continuidad.
- Vegetación y alquimia (Comario–Cleopatra): Los textos alquímicos antiguos describen un ciclo: cuerpos “enterrados”, “en Hades”, debilitados, que son despertados por aguas vivas y luego “florecen” como primavera. Von Franz lo lee como imagen del proceso psíquico: disolución, purificación, renacimiento. Aquí la vegetación sirve para imaginar que puede surgir una “forma viva” desde lo que parece muerto.
- La flor como símbolo especial (mandala / Sí mismo): A diferencia del árbol o la hierba, la flor única tiende a funcionar como mandala: centro, integridad, “cuerpo” post mortem. Por eso las flores en funerales pueden entenderse inconscientemente como un “encantamiento de resurrección” (no solo duelo). Von Franz trae un caso de imaginación activa donde la “flor” se vuelve “patria/centro” protegido: la persona se siente a salvo “dentro” de esa forma.
- Motivo egipcio-osiríaco: Osiris se identifica con trigo/cebada: el muerto “vive en el grano”. La momificación y ciertos ritos (granos o bulbos que germinan junto al cadáver; “momias de cereal”) expresan la misma idea: resurrección como germinación. La “tumba de Osiris” se vuelve un símbolo del lugar donde algo nuevo se gesta.
- Contrarios y transformación final: El capítulo roza un punto fuerte: en la muerte se intensifica la lucha de contrarios (luz/sombra), a veces como combate ritual. En el simbolismo egipcio y alquímico, la meta no es expulsar un polo sino una concilación (figuras dobles como Seth/Horus). Psicológicamente: la sombra y los afectos autónomos, si se integran, pueden volverse “vasija” de individuación.
En conjunto: Capítulo 2 arma un puente entre sueños clínicos, simbolismo vegetal, Egipto y alquimia para sostener una tesis: cerca de la muerte el inconsciente produce imágenes “naturales” que presentan el final corporal como parte de un proceso de transformación, no como simple aniquilación.

